La toma de la Sierra fue por capitulación [1] lo que supone que por lo menos al principio existía aun una población mudéjar en los núcleos urbanos. La repoblación se centra primeramente en los núcleos fortificados y amurallados aprovechando las estructuras existentes. Llama la atención que en la Sierra no se fundaron monasterios ni se crearon señoríos. Todo el territorio era realengo y estaba bajo la administración del concejo de la ciudad de Sevilla. Quizás algunos pobladores toman terreno mediante la presura (1). Por degracia no contamos con libro de reparto.Sin embargo el proceso de poblar la Sierra fue muy lento. Por una parte estaba la inseguridad del nuevo territorio conquistado, pero tampoco las condiciones de la vida en esta región convencieron a muchos. Algunos prefirieron vender sus nuevas tenencias y regresar al punto de partida. Ya en 1253 Alfono X manda a sus alcaldes de Sevilla que todas las casas y heredamientos que dexan aquellos que se van de Sevilla, que los recabdades e los dedes a buenos pobladores así como fuesen viniendo [2]. Pocos años más tarde, en 1263, con ocasión de la donación de unas casas a su capellán don Bernardo, don Alfonso enunció: porque fallamos que la noble ciudad de Sevilla se despoblaua e derribaua e se destruyen muchas casas por culpa de aquéllos a que fueron dadas o por sus omnes que las tenían yermas e malparadas, mandamos a omnes buenos de las collaciones que supiesen en verdat quáles casas estaban pobladas e quáles yermas e malparadas, e ellos andudieron por todas las casas de la villa e diéronnos escrito de quántas fueron pobladas e quántas fueron vendidas contra nuestro defendimiento; pero en la misma donación encontramos una cautela que no se hallaba antes de 1263: en tal manera que las non pueda cambiar ni pueda vender ni dar ni enajenar en ninguna manera a Iglesia ni a Orden alguna ni a hombre de religión sin nuestro mandato [3]. Seguramente hubo un abandono de la Sierra por parte de los mudéjares, sobre todo después de la fallida revuelta de 1261 – 1266.


«Los que dejan al rey errar a sabiendas, merecen pena como traidores».

Frase de: Alfonso X
«Los que dejan al rey errar a sabiendas, merecen pena como traidores». Frase de: Alfonso X "el Sabio", Rey de Castilla y León (1221-1284).

De la precedencia de los primeros repobladores no tenemos datos fijos. Sin embargo se puede intuir algo. La Sierra fue conquistada alrededor de 1240[4] por los Hospitalarios y entregada a la corona de Portugal. Por el tratado de 1267 de Badajoz Portugal entrega la Sierra a Castilla. Este mismo año Alfonso X exime a los hombres buenos que moraban en Almonaster de los impuestos de montazgo, colmenas y caza. Es de suponer que en estos 27 años desde la conquista la mayoría de los moradores nuevos eran portugueses. Lamentable mente no se conservó ningún libro o documento de repartimiento referente a la Sierra. En general se estima que la procedencia de los repobladores era entre el 55 y 65 % de Castilla y a veces de otras partes de Andalucía, y casi un 30% de Asturias, león y Galicia. El 10% de otros reinos peninsulares. Una pista no pueden dar algunos de los apellidos o datos de precedencia que figuran en el padrón de 1407: Yanes (Originario de Portugal, decendientes de los Laines del siglo XII), Alamyn (catalán), Gil (asturiano), Farias (potugues) y los de Burgos, de León, de Sevilla, de Gerena, del Cerro, de Villa real, de Calañas, del Puerto, de Fuentes, lo que también demuestra una repoblación procedente del interior de Andalucía.

En la primera repoblación de Andalucía se produjo un relativo fracaso por distintos motivos. En primer lugar, no todos los que acudieron a esta región se establecieron finalmente, ya que hubo quienes vendieron sus propiedades para hacer negocio, y debido a que tenían su centro de actividades principales y su residencia en muchos casos en tierras castellanas o leonesas. Hacia 1270 se puede apreciar la crisis de la repoblación andaluza debido a los siguientes motivos: la carestía de la vida en Andalucía (donde un peón de campo recibía el doble de sueldo que en Toledo), los problemas políticos derivados del enfrentamiento entre Alfonso X y el infante don Sancho, su hijo, y la amenaza constante de las guerras con Portugal. La ilusión con la que llegaron los primeros repobladores era muy distinta de la tónica que se daba con la crisis de la repoblación del último tercio del siglo XIII. Por entonces, Andalucía era la región más insegura de toda Castilla e incluso la más cara. Puede que en estos años en que la atracción de los pobladores del norte hacia el sur se estancó prácticamente, que el proceso se invirtiese y muchos migraran para su lugar de origen vendiendo todas sus posesiones. A fines del siglo xiii la Corona y el concejo de Sevilla, de común acuerdo, impulsaron un proceso de remodelación del poblamiento de las sierras de Aracena y Aroche, territorios entonces muy poco poblados o que habían sido objeto de una repoblación de carácter espontáneo protagonizada por grupos de ganaderos, colmeneros, recolectores de corcho, carboneros..., gente toda de costumbres nómadas y poco arraigada en la zona. En 1309 Aroche y Aracena constituyen un solo priorato de lo cual se deduce una baja población en la Sierra.

Este prioradgo (Aroche) es a la presentación del rey. Et la collacio de él pertenesçe al arzobispo. Et el dicho prior ha de servir por sí o por otros en las dichas iglesias de Araçena et de Galaroça, et aquí non ay prestamera. Et el rey non ha parte alguna en las rentas de los diezmos destos lugares. Et de todos los diezmos de estos dos logares de este prioradgo el dicho prior ha las dos partes. Et el arzobispo e el cabildo han la tercia parte.[5]

Otro factor que limitaba la rápida repoblación de la Sierre fue la crisis demográfica generalizada. El descenso de la población fue originado por una sucesión de malas cosechas. Primeramente hubo muchos años de climatología adversa lo que se manifestó en malas cosechas. Hubo un descenso generalizado después del “Optimo Gótico” que a su vez fue acompañado por un aumento de la pluviosidad. Las malas cosechas se repitieron a lo largo de estos siglos. Las técnicas agrícolas no habían evolucionado lo suficiente para evitar los estragos causados por la mala climatología. El ciclo se repitió varias veces: malas cosechas, escasez de alimentos, carestía, hambre. En esas circunstancias de desnutrición, la población era fácilmente atacada por las epidemias. Los documentos de la época lo dicen claramente:

“en este anno que agora pasó non cogiemos pan nin vino nin cosa de que nos podiésemos proveer por raçón de la tempestad del elada e de la piedra e nublo e langosta que acaeció en este anno en la tierra”; “Encarecieron las viandas e llegaron a grand precio”;  “fue muy grant mortandat en los ganados, e otrosí la simiencça muy tardía por el muy fuerte temporal que ha fecho de muy grandes nieves e de grandes yelos”; “por los temporales muy fuertes que ovo […] se perdieron los frutos del pan e del vino e de las otras cosas donde avían a pagar las rentas” [6].

Gráfico del cambio de temperaturas donde se ve el descenso alrededor de 1300
Gráfico del cambio de temperaturas donde se ve el descenso alrededor de 1300

En el año 1348 entró como colmo de desgracias la Peste Negra en España. Esta epidemia causa la muerte de mucha gente, sobre todo en las áreas fuertemente poblados como las ciudades. Se estima que en el medio rural del Reino de Castilla la Peste Negro se cobró una cuarta parte de la población, mientras en Barcelona la mortandad fue del 60 por ciento.

En el plan político tenemos los conflictos entre la nobleza y la realeza, agravados por las luchas por el trono. La  hacienda real del reino muchas veces no pagaba los servicios prestados. En tales circunstancias los poderosos intentan de sacar sus beneficios aunque sea por la fuerza bruta la que se llama “la toma de rentas reales”.

Los ricos hombres quando an assonadas que toman viandase loque fallan por o van et do se ayuntan et que por esta razón se astraga la tierra. Los poderosos astragavanlas villas e las aldeas quemando la madera de las casas, e cortavan las huertas e las vinnas e los panes, e tomando el pan e el vino e la carne e la paia e la lenna e las otras cosas que fallavan por fuerça, en manera que perdían los ganados, e ffincavan los logares yermos e astragados. (Cortes de Valladolid 1307)[7]

También hubo varias guerras más con Portugal con el consiguiente impacto en la Sierra. Así en 1385 penetran 40 jinetes y 400 infantes portugueses en la Sierra llevándose 4000 vacas, 5000 ovejas y 1000 puercos. En 1398 entra otra expedición de 90 lanzas y 100 infantes. Hallaron solamente 40 bueyes y 500 cabezas de ganado lanar y cabrío,  porque “toda a terra era ja guoardada”. Otro problema consistía en que a veces se permitía la entrada de malhechores como hombres del alcaide como atestiguan los requerimientos de los jurados de Aracena hechos al cabildo en 1459: “Conosçido es que las fortalezas que antiguamente fueron ordenadas para el [reparo] e defensión de los pueblos, están agora al contrario enfortaleçidas contra los pobladores de los dichos logares robando e matándose tornándose a las fortalegas”.[8].

 

 

Notas

  1. El derecho de presura -aprisio, en Cataluña- fue un sistema usado en la España medieval para atraer gente hacia las zonas despobladas de España, como los valles del Duero y Ebro. Los terrenos baldíos pasaban a ser propiedad del primer agricultor que los rotulara mediante un documento acreditativo firmado por el rey

Referencias

  1. Ladero Quesada Miguel Á., La formación medieval de España, Alianza Editorial, 014, p.443)
  2. M. GONZÁLEZ JIMÉNEZ. Diplomatario, doc. 155 de 17 de junio de 1255, pp. 168-69
  3. Diplomatario, doc. 270 de 13 de julio de 1263, pp. 298-99.
  4. CASTILLO DE ARACENA, PASADO, PRESENTE Y FUTURO. Eduardo Romero Bomba. Inmaculada Jiménez Aguilar. Timoteo Rivera Jiménez. Omar Romero de la 0sa Actas de XXXI Jornadas del Patrimonio de la comarca de la Sierra.
  5. Libro Blanco de la Catedral de Sevilla, fº 94 vº
  6. Todas las citas de Valdeón, Julio, La corona de Castilla, en La baja Edad Media, Historia de España tomo 9, El País 2007
  7. Todas las citas de Valdeón, Julio, La corona de Castilla, en La baja Edad Media, Historia de España tomo 9, El País 2007
  8. (AMS, sec. 10, 1459, noviembre, ff. 113-114 Casquete)

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